4. W. A. Mozart: Quinteto para clarinete en La M, K. 581

(…o el valor de la amistad)

Iaio Mariner (prueba)

Mozart no estaba precisamente en una buena situación económica en 1789, aunque ni mucho menos al borde de la miseria como se le ha querido pintar por parte de una señora que se hace llamar Ministra de Cultura para justificar la existencia de la SGAE, menos mal que las personas inteligentes no nos creemos todo lo que nos dicen (gracias Massimo). Su mujer estaba enferma y necesitaba constantes cuidados y vivir en un balneario, lo cual costaba mucho dinero. Los encargos escaseaban y su música era cada vez más incomprendida por sus contemporáneos. Y entonces vinieron los verdaderos amigos a ayudar, como pasa tantas veces en la vida.

Anton Stadler (1753-1812)

Anton Stadler era uno de los mejores amigos de Mozart, compañero de logia masónica (Mozart ingresó en la Francmasonería, a instancias del propio Stadler, en 1784) y clarinetista en la corte. Estaba considerado como el mejor intérprete de clarinete de su tiempo (el clarinete era un instrumento bastante joven, apenas había empezado a utilizarse en la música clásica), y fue él quien, con idea de ampliar el repertorio disponible para el instrumento, encargó a Mozart un quinteto con clarinete, y posteriormente un concierto, el concierto para clarinete en La M K. 621 que tocásteis el año pasado con la orquesta y Sergio Rodrigo.

Mozart se apasionó por el clarinete desde el principio (también ayudaba que su amigo fuera un gran intérprete) y fue un instrumento que tuvo para él una clara relación con la Masonería. Por ejemplo, el numero tres, que es muy importante dentro de la simbología masónica, aplicado a las tonalidades, nos da las de La M (3 sostenidos) y Mib M (3 bemoles), justo las tonalidades a las que mejor se adapta el clarinete, y en las cuales compuso todas las obras con este instrumento. El quinteto de hoy, en La M, el concierto en La M y el trío “Kegesltatt” K. 498 en Mib M.

Durante el final de su vida, Mozart utilizó el clarinete en varios momentos señalados de sus obras. En las músicas que escribió para la lógia masónica, casi siempre tenemos presencia del clarinete. Las óperas La Flauta Mágica y La Clemenza di Tito están llenas de intervenciones importantes del instrumento, y finalmente, en su propio Requiem, que instrumenta para 3 corni di bassetto (el corno di bassetto es, en esencia, un clarinete con una extensión que le permite llegar una tercera más grave que el clarinete normal, y que era el instrumento que Stadler tocaba).

Cinco son multitud (o no)

La elección por parte de Stadler/Mozart de un cuarteto más un clarinete nos indica lo de moda que estaba la forma cuarteto de cuerda en la Austria de finales del XVIII, y es una tendencia no sólo de Mozart, sino de todos los compositores de la época: crear obras para cuarteto más otro instrumento. Ahora bien, es importante señalar que hubo dos aproximaciones al quinteto: pensar en el quinteto como un concierto para instrumento solista más el cuarteto como acompañante (quinteto como música concertística), o integrar al instrumento extra como uno más en el tejido en plan de igualdad con los otros cuatro (quinteto como música de cámara). Son muy diferentes las obras de un tipo y del otro. No tenéis más que comparar el quinteto que hoy nos ocupa con el quinteto de Weber (Weber, el del concertino que tocásteis el otro día. Era primo de Constanze, la mujer de Mozart). Las comparaciones son odiosas, independientemente del talento de cada compositor.

Otras formaciones de quinteto que se han hecho importantes en la historia de la música de cámara son (de todos os doy el enlace Spotify, por si los queréis escuchar):

  • El quinteto con dos violas (cuarteto + otra viola): Mozart escribió 6, todos ellos geniales (de las mejores obras de Mozart, y casi desconocidos). Beethoven, 2. Mendelssohn, 2 y Brahms otros 2, por citar sólo los más grandes.
  • El quinteto con dos cellos (cuarteto + otro cello): El representante más genial de esta categoría es el quinteto de Schubert que oímos en el Palau de la Música al cuarteto Belcea, pero también Boccherini escribió unos cuantos (nada, sólo 110), aunque éstos son más del género “concierto para cello y cuarteto de cuerda”.
  • El quinteto con clarinete, nuestra estrella invitada del día de hoy, que nació con Mozart y tuvo una descendencia numerosa en Weber, Brahms y Hindemith.
  • El quinteto con piano, que aunque no fue usado por los clásicos, tuvo mucho éxito en el Romanticismo, a partir de Brahms y Schumann, y con grandes obras como el de Shostakovich. Aquí podríamos meter también el quinteto de la Trucha de Schubert, aunque no es exactamente para cuarteto de cuerda + piano.

El quinteto

El quinteto para clarinete de Mozart es una obra exquisita, simple y a la vez intrincada, de una belleza sobrenatural desde que empieza la primera melodía. Tiene, como cualquier cuarteto de cuerda de la época (véase post anterior sobre Haydn) cuatro movimentos.

  • El primer movimiento, en forma allegro de sonata, tiene un desarrollo con notas virtuosísticas para el clarinete, pero nunca deja de ser una obra de cámara para pasarse al otro lado, al del concierto + cuarteto.
  • El segundo movimiento es muy parecido en carácter al tempo lento del concierto para clarinete de Mozart, y es una de las músicas más bellas del mundo. No digo más (ni menos).
  • El tercer movimiento es un minueto que, de manera inusual, tiene 2 trios, uno sólo para la cuerda, y otro para el clarinete, donde la cuerda acompaña.
  • El cuarto movimiento es un tema con variaciones muy alegre, con variaciones y una coda bastante virtuosas para el instrumento, pero sin perder la elegancia en ningún momento. La tercera variación prescinde del clarinete y le da protagonismo a su prima la viola (misma tesitura, timbre similar salvando las distancias. De hecho, muchos de los quintetos con clarinete tienen versión para viola. Ver más abajo, en versiones).

Partituras y grabaciones

Como siempre, tenéis las partituras, tanto general como particellas, en la IMSLP, en este enlace.

En cuanto a grabaciones, esta es una de las obras más grabadas de la Historia de la Música. De hecho en Spotify he encontrado nada más y nada menos que ¡¡¡23!!! versiones diferentes. Evidentemente tenemos de todos los tipos, con instrumentos originales (la del Cuarteto Mosaiques y la de L’Archibudelli), en versión para viola de la parte de clarinete (con Lars Anders Tomter a la viola solista), una versión con corno di bassetto, versiones históricas como la del mítico clarinetista de jazz Benny Goodman, etc. Para facilitaros la búsqueda he creado una lista de reproducción con todas las versiones. Aquí la tenéis:

Quinteto Clarinete Mozart

Vuestros deberes serán coger dos de estas 23 versiones, escucharlas con detenimiento y compararlas entre ellas. Cuál os gusta más, por qué, maneras de tocar, tempos, articulaciones, sonido, etc… Lo que queráis contarme. Cuanto más se diferencien entre ellas, más fácil tendréis hacer vuestro comentario.

En Youtube, desgraciadamente, no he encontrado ninguna versión interesante que no sean sólo audio, y para eso ya tenéis Spotify. Pero por si acaso alguien no tiene Spotify, las dos versiones más interesantes que he visto (en realidad debería decir que he oído) son las del Cuarteto Vertavo que ya tenéis en Spotify y la del Kuijken String Quartet + Lorenzo Coppola. Aquí las tenéis (pongo solo el primer movimiento, el resto os salen como sugerencias al final):

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Suspendida salida martes 9

Como alguien me ha preguntado, aprovecho para deciros que he decidido suspender la salida que teníamos prevista en la programación el próximo martes, por dos razones: la primera, porque me parece que haceros pagar 18 € por un concierto es demasiado para vosotros, y ya que el Palau es tan rata que solo aplica el descuento a los conciertos caros de verdad, pues se van a quedar sin público. La segunda razón es que tengo clase de conjunto y vamos contrarreloj para un concierto que tenemos en la semana cultural. No puedo perder más ensayos con ellos.

Que yo suspenda la actividad no quita para que quien tenga interés en ir y dinero para pagárselo, vaya. Sería señal de que realmente os interesa la música y no el quedar bien conmigo o pasarlo bien con vuestros compañeros. El concierto promete ser muy interesante.

Y por cierto, el martes hay clase con normalidad.

Saludos.

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Concierto en Torrent

Mientras llega la cuarta estación de nuestro viaje, os doy un aviso por si os interesa. El próximo viernes 5 de marzo, a las 20’30 h. en la Ermita de S. Luis Bertrán de Torrent (a 100 m del ayuntamiento, por si no sois de allí), tocaré con el Ensemble Anima un concierto en el que hacemos una obra de cámara preciosa, Las 7 palabras de Cristo en la Cruz, de Haydn. Bueno, en realidad no la hacemos entera, tocamos una selección de unos 40 minutos en total. El concierto está enmarcado en el acto de presentación de un ciclo de conferencias sobre la Semana Santa. Si os apetece escuchar a un cuarteto de cuerda con instrumentos de época (cuerdas de tripa, arcos clásicos y esas cosas), ya sabéis. Os esperamos.

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3. Franz Joseph Haydn: Cuarteto en Mib M. Op. 33 nº 2 “La Broma”

(…o de cómo Haydn inventó el cuarteto casi por casualidad… o no)

Como los violinistas somos unos divos, tenemos tendencia a pensar que lo nuestro es lo mejor, y por eso doy tanto la vara con el cuarteto de cuerda. Bromas aparte, lo que la forma cuarteto ha aportado a la historia de la música daría para llenar un blog el solito (tranquilos, que no lo voy a hacer, que con un blog ladrillo ya tenéis bastante…y yo también). Lo que sí es cierto es que en esta forma los compositores se han expresado con brillantez, desde el siglo dieciocho en adelante, hasta nuestros días, y que algunas de las obras más grandes de la historia de la música están escritas para esta formación. ¡Y todo porque Haydn no tenía otros músicos…! Hay un consenso en la historia de la música sobre el hecho de que Haydn poco menos que “inventó” los cuartetos de cuerda, y sentó las bases del futuro de la música para esta agrupación. Ahora os voy a contar dos historias, la bonita y la real.

Érase una vez un noble aburrido…

Uno de los primeros biógrafos de Haydn, Georg August Griesenger, nos cuenta la siguiente historia:

La siguiente circunstancia casual condujo a Haydn a probar suerte en la composición de cuartetos. Un cierto Barón Fürnberg tenía un palacio en Weinzierl, a 50 millas de Viena, y allí invitaba de vez en cuando a sus amigos: un sacerdote, su administrador, Haydn y Albrechtsberger para amenizarse tocando un poco de música. Fürnberg animó a Haydn a que compusiera algo que pudiera ser tocado por estos cuatro amateurs. Haydn, que entonces tenía 18 años, recogió la propuesta y compuso su primer cuarteto de cuerdas, el cual suscitó tal aprobación general, que animó a Haydn a seguir componiendo en esta forma.

Esta es la historia bonita, la que queda bien en la biografía. Ahora os cuento alguna cosilla más para colocar esta historia en el sitio que le corresponde (sin dejar de pensar que podría ser cierta).

Dos posibles vías pudieron dar paso al nacimiento del cuarteto de cuerda como género, según David Wyn Jones en el Cambridge Companion to the String Quartet. En ambas, el abandono del contínuo con clave es un elemento común. A medida que el lenguaje del Barroco fue quedando en desuso, se empezó a repartir entre todas las voces el contenido armónico, haciendo pues innecesario el uso de un instrumento que sostuviera la armonía. Así, la primera posible evolución sería esta:

Trio Sonata barroca (2 violines y continuo) → Triosonata barroca con tres instrumentos solistas (se añade la viola como solista) → El continuo desaparece y queda sólo el cello asumiendo el bajo. La Triosonata digievoluciona en cuarteto de cuerda.

La segunda via tiene que ver con la vida real. Normalmente las obras para orquesta del Barroco (oratorios, óperas, etc.) estaban pensadas para un grupo no muy grande de músicos, pero la dura realidad es que muchas veces los instrumentos de cuerda se reducían a uno por parte por cuestiones de presupuesto o de falta de gente. Además, hay un tipo de conciertos de Vivaldi no pensados para solista, ni tampoco como Concerti Grossi, llamados Conciertos di ripieno. Son conciertos-sinfonías sin solista. Hay unos treinta de ese tipo orquestados sólo para cuerda. No sería inhabitual que fueran tocados con 4 instrumentistas solamente.

Así pues, cuando Alessandro Scarlatti (1660-1725) escribió sus 6 “Sonate a Quattro per Due Violini, Violetta (nombre italiano para la viola), e Violoncello senza cembalo” no estaba en realidad inventando nada, sino reflejando una práctica interpretativa bastante común.

Es posible pues, vista esta evolución natural, que los primeros cuartetos se gestaran a la vez en sitios diferentes. Así, Boccherini compuso sus primeros cuartetos en 1761 (cuando Haydn se supone que compone para el Barón Fürnberg tiene 18 años según la narración, o sea que estamos en 1757), aparentemente sin tener contacto alguno con los cuartetos haydnianos.

Los cuartetos de Haydn

He elegido el cuarteto Op. 33-2 como podía haber elegido cualquier otro, de hecho sopesé varias opciones de cuartetos famosos de Haydn, como el Cuarteto “Emperador” (que contiene el actual himno de Austria), el cuarteto de “la Alondra” (Op. 64-6), el cuarteto Op. 33-5 “How do you do”, etc. En realidad, daba igual. Lo que quería era que conociérais algún cuarteto de Haydn en profundidad, hay muchos interesantes.

Desde aquel primer cuarteto de cuerda que compuso Haydn con 18 años, y que investigaciones posteriores han bautizado como el Op. 0 (hay un poco de lío en los cuartetos tempranos de Haydn, porque los primeros editores de Haydn mezclaron cuartetos suyos y de otros compositores, pero diciendo que eran de Haydn, porque vendía más) Haydn compondría 72 cuartetos (73 si contamos las Siete Palabras de Cristo, una obra originalmente para orquesta que el propio Haydn transcribió para cuarteto). Estos cuartetos se agrupan en su gran mayoría en colecciones de 6 (como ya os dije en el post de Corelli, era una moda agrupar las obras en colecciones de 3, 6 o 12) que llevan diversos números de Opus (opus=obra en latín). Así tenemos los cuartetos Op. 1, 2, 9, 17, 20, 33, 50, 64, hasta el 103, que dejó incompleto. Es decir, que es una forma musical que Haydn cultivó toda su vida y que le dio gran fama (y dinero por la venta de partituras, en aquella época comenzaba a moverse la industria de la edición musical).

Los cuartetos Op. 33

También he elegido este cuarteto por una razón, forma parte de la serie de cuartetos Op. 33, que fue crucial en la definición del “estándar” de lo que hoy es un cuarteto de cuerda. Haydn ya era un compositor famoso en 1781, pero había dejado de componer cuartetos de cuerda (los Op. 20, que son los anteriores, datan de 1772). Cuando escribe los cuartetos Op. 33 manda una carta a su editor, Artaria, donde le dice que estos cuartetos están escritos “en una manera enteramente nueva y particular”. ¿Qué es lo que hay de nuevo en ellos? Haydn había estado experimentando con la forma de los cuartetos, el número de movimientos, la estructura interna. Por fin en la Op. 33 se establece lo que será el patrón del género, o sea:

Primer tiempo: rápido en forma de Allegro de Sonata

Segundo tiempo: lento en forma ABA (lied)

Tercer tiempo: minuetto/scherzo, en ternario.

Cuarto tiempo: rápido y generalmente en forma Rondó

Pero más que la organización interna, lo realmente nuevo de los cuartetos Op. 33 está en utilizar lo que los musicólogos han llamado trabajo temático (del original alemán tematische Arbeit) como elemento fundamental de unidad. Para que lo entendáis, citaré a alguien que sabe más que yo, el musicólogo Miguel Ángel Marín, que ha realizado un estudio sobre Haydn y el cuarteto de cuerda.

Esta técnica compositiva, de amplias consecuencias históricas durante el siglo XIX y parte del XX, consiste en la construcción de temas tales que partículas o motivos derivados de éstos puedan manipularse y reorganizarse con flexibilidad, conformando material para el resto del movimiento, o incluso de todo el cuarteto. Los Cuartetos Op. 33 son la colección que materializa a la perfección esta técnica, aunque ésta aparece dispersa a lo largo de toda la producción de Haydn, independientemente de géneros y periodos.

Como está quedando esto muy enrevesado, me voy a explicar con un ejemplo para que lo veáis más claro.

El primer tema de nuestro cuarteto es éste:

pues Haydn, después de exponerlo a la manera habitual (el violín I es la melodía, las otras voces el acompañamiento), lo empieza a transformar cogiendo uno de sus átomos (el motivo de las 2 semicorcheas del principio) y transformándolo en una melodía en si misma, que es respondida por una respuesta que nace de la misma fuente. Lo vais a ver más claro en la partitura. Pongo el motivo generador en rojo y sus réplicas en verde).

Y esto es sólo el principio. Durante todo el primer tiempo ese motivo aparece por todos lados, generando respuestas, melodías, ostinatos, etc. Este proceso, el trabajo temático, es la gran aportación de Haydn a la historia de la música, y el pilar de lo que conocemos como el estilo clásico vienés. Es por eso que los cuartetos de Haydn me gustan tanto y os doy la tabarra con ellos año tras año. Esa manera de mezclar unidad y variedad es tan perfecta en si misma que por eso tuvo tanto éxito en la historia de la música, y fue imitada por todos los compositores de la época, que reconocieron en Haydn a su maestro y fuente de inspiración.

Grabaciones y partituras

Como siempre, la IMSLP (¡qué gran página!. Solo por esa página vale la pena Internet) tiene la partitura y las particellas del cuarteto. Aquí tenéis los enlaces:

Partitura general

Particella Violín I, Particella Violín II, Particella Viola, Particella Cello

En el apartado de grabaciones, tenemos en Youtube la del Cuarteto Casals, el gran cuarteto de cuerda español que está triunfando en medio mundo, tocando en una interpretación en directo que, pese a ser el Casals un cuarteto que toca con instrumentos modernos, ha tenido en cuenta lo histórico, no solo en el uso de arcos de época (que al final no es lo más importante), sino sobre todo en el estilo interpretativo. Me ha gustado muchísimo, os recomiendo que perdáis (o ganéis, según se mire) 20 minutos de vuestra vida para escucharla completa, siguiendo la partitura a ser posible. En el primer vídeo están los dos primeros tiempos y en el segundo los dos últimos movimientos.

En Spotify tenemos la sosa interpretación del cuarteto Kodaly, y una interpretación del Cuarteto Terpsycordes (un cuarteto que no conocía y me ha sorprendido muy gratamente). La aproximación es bastante parecida a la del Cuarteto Casals, músicos que tocan instrumentos modernos ponen (en este caso sí) cuerdas de tripa y arcos de época para tocar Haydn. Aquí tenéis el enlace:

Quatuor Terpsycordes – Joseph Haydn: String Quartets Op. 33 (las pistas 5-8)

Que lo disfrutéis.

P.D. Ah, sí, se me olvidaba… ¿y por qué este cuarteto tiene por sobrenombre “la broma”? Os lo dejo a vuestra búsqueda. Sólo hay que escucharlo para saberlo; de hecho hay dos bromas. Quien las acierte y lo ponga en los comentarios obtendrá jugosos premios (un kilo de naranjas, media docena de limones…   jugosos premios 😛 ) Yo no soy Haydn, pero también tengo mi puntito… aunque esta broma no es mía, es de Les Luthiers, pero cuando hablan los maestros, el discípulo se calla, o así debería ser.

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2. Johann Sebastian Bach: Ofrenda Musical, BWV 1078…

(…o como reírse de todos con un regalo envenenado)

Corría el año 1747 cuando Federico II de Prusia, también llamado Federico   «el Grande», invitó a su corte de Sanssoucci a Johann Sebastian Bach.  Su hijo Carl Phillip Emmanuel era el compositor de la Corte de Federico el Grande, y seguramente coincidiendo con que Bach iba a visitar a su hijo, se produjo el encuentro entre los dos. El rey Federico era muy aficionado a la música (igualito que los reyes de ahora…:-P) y él mismo era un intérprete de flauta travesera bastante bueno.

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Belcea Quartet: Pequeñas notas al programa

Lo primero que tengo que decir es que lamento no haber escrito en un mes en el blog, todos sabéis lo complicadas que han sido estas últimas semanas con la preparación del homenaje a José Miguel Sánchez, y ahora nos encontramos con que mañana (hoy) nos vamos juntos al Palau a ver el concierto del Cuarteto Belcea. No quería dejar de daros unas pequeñas pinceladas de lo que vamos a oír en el concierto de mañana, para que no os pille de sorpresa. Así que empezamos:

Elegí este programa para nuestra primera salida por la variedad de las obras que lo forman, para que oyérais un poco de todo y viéirais lo diferente que puede ser un cuarteto de Haydn a uno de Shostakovich.

F. J. Haydn: Cuarteto en Do M Op. 2o número 2.

4 movimientos (Moderato/Adagio/Menuetto/Allegretto). 22 minutos

La primera obra del programa es el cuarteto Op. 20-2 en Do Mayor de Haydn. Este cuarteto, que a mis queridos alumnos del grupo Orfeuridice (como aún no se han decidido pongo las dos opciones…) les sonará un poco, es uno de mis preferidos de la Op. 20, una serie de 6 cuartetos que tengo poco trabajada, pero que tiene obras maravillosas. Fue compuesto por Haydn en 1772 junto con los otros cinco que forman la serie, y en ellos Haydn fusionó el nuevo estilo clásico con las influencias barrocas, como prueba la fuga a 4 voces del cuarto movimiento de la obra que mañana escucharemos. El concierto de mañana va a ser un concierto consagrado al violoncello, porque los tres cuartetos tienen una gran presencia de este instrumento. Es curioso como empieza el cuarteto, con el violoncello llevando la melodía (rol que suele asumir el violín I), el violín II acompañándole (como suele ser habitual) y la viola haciendo el bajo. ¡¡¡Y el violín I ni siquiera toca!!! (a dónde vamos a parar…:-P) No será hasta el compás 15 que el cello por fin asuma su papel de bajo y las cosas vuelvan a su cauce. El segundo movimiento es extraño, otra de las características comunes a las obras del concierto de mañana, que explotan los mundos raros, casi “lunares” en algún momento de su ejecución. Este movimiento es, en realidad, un recitativo que tiene (de nuevo) al violoncello como solista y que es una de las pocas formas abiertas de Haydn, es decir, que no tiene reexposición. La sensación cuando lo oyes (si estás habituado a oír los cuartetos de Haydn) es como si faltara algo, como si Haydn nos quisiera crear un cierto desasosiego, que no se relaja en absoluto cuando empieza el minuetto en piano y tímidamente. El cuarto movimiento es una fuga, donde Haydn utiliza la forma barroca pero el melodismo clásico. El tema de fuga no es para nada típico de las fugas barrocas, usa el recurso del cromatismo y los silencios.

D. Shostakovich: Cuarteto nº 14 en Fa# menor.

3 movimientos (Allegretto-Adagio-Allegretto). 28 minutos

La segunda obra del programa nos lleva a 1973 (yo ya había nacido, para que os situéis) cuando Shostakovich, que moriría poco después, le dedicaría su Decimocuarto cuarteto al violoncellista Sergei Chirinski, del Cuarteto Beethoven (el grupo que estrenó la gran mayoría de cuartetos de Shostakovich), el cual murió poco después en medio de un ensayo, mientras preparaban el estreno del cuarteto nº 15 del compositor ruso. Es por esta dedicatoria que el violoncello (again) asume un protagonismo muy importante en este cuarteto de tres movimientos, que el compositor comenzó en casa de Benjamin Britten, al cual admiraba tremendamente. Es un cuarteto extraño, que yo no conocía y que me ha dejado sensaciones agridulces al escucharlo. Hay momentos de alegría como un poco loca y momentos donde no sabes muy bien donde estás musicalmente, como en un paisaje helado. En el tercer movimiento, al final hay una auto-cita de un aria bastante famosa del propio Shostakovich donde el personaje que la canta dice: “Serezha, mi tierno amigo…” (Serezha es el diminutivo de Sergei, y recordad que el dedicatario se llamaba así). Un guiño a un amigo.

F. Schubert: Quinteto para 2 cellos en Do Mayor, Op. 163.

4 Movimientos (Allegro ma non troppo/Adagio/Scherzo/Allegretto). 50 minutos

Este quinteto es una obra maestra, y estaría en la lista de las 10 obras para una historia si no fuera porque Schubert ya sale dos veces en la lista y no quería convertir esto en un monólogo Schubert (siempre en mi opinión. Como supongo entenderéis, esto es muy subjetivo…). Esta obra tiene dos partes de violoncello, una combinación nada habitual hasta entonces, donde se optaba más por el quinteto con 2 violas (Mozart y Beethoven tienen grandes ejemplos para esta formación). El primer cello asume un papel solista y el segundo toma un papel más de bajo, pero en los grandes momentos de esta obra, todos brillan por igual. El primer y sobre todo el segundo movimientos, son un prodigio de belleza. No os lo puedo analizar de otra manera más científica. Simplemente son bellos, muy bellos. La atmósfera del inicio del segundo movimiento haría estremecer a una piedra. Como suele pasar, cuando uno dice que algo es maravilloso, se crea una expectativa que nunca se suele cumplir. Pero no me importa. Este quinteto es maravilloso para mí, y así os lo hago saber, aunque corra el riesgo de que a vosotros os aburra. Pero su valor va mucho más allá de que me guste a mí o no (ahora estoy oyendo con los cascos, yo solo, a la 1:49 AM, el momento donde los cellos se entrelazan en el tema B del primer movimiento y el placer que estoy sintiendo no os lo puedo explicar). Hacia el tercer y sobre todo el cuarto movimiento, la obra decae en significado, ya no es tan profunda, se vuelve más normal, con lo que se produce el contraste con lo anterior. Es extraño, un final tan prosaico, con un tema muy zíngaro, con la maravilla que hemos oído antes. Pero eso pasa a veces, por ejemplo en el Concierto para violín de Beethoven, donde el tercer movimiento no se parece en nada, ni por estilo ni por profundidad, a los otros dos movimientos.

Como oímos tanta música grabada, se nos olvida la intensidad del concierto en directo. Espero que mañana disfrutéis tanto como yo. Hasta entonces.

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Belcea Quartet.

Como ya sabéis, el próximo 9 de Diciembre haremos la primera salida de las dos programadas para este curso al Palau de la Música de Valencia, para ver el concierto que nos ofrecerá el Cuarteto Belcea. Para ir preparando un poco el terreno, voy a hablar durante estas semanas previas al concierto del grupo que vamos a escuchar y de las obras que nos interpretarán.

El Cuarteto Belcea es un “cuarteto joven”. La palabra joven en el star-system de la música clásica, aplicada a los intérpretes de nivel suele significar bordear la treintena; aplicada a los directores se estira hasta la cuarentena larga (incluso a algun director con 50 años lo han calificado de “promesa de la dirección”). Quiero decir con esto que es un cuarteto que no está (aún) entre los cuatro o cinco cuartetos de referencia en el mundo de la música de cámara. Si hablas a cualquier aficionado a la música de cuartetos como el Alban Berg o el Cuarteto Borodin, enseguida los reconocerán, pero si le hablas del Belcea, pues igual no les suena si no es un friki como yo. Pero es normal, porque estos cuartetos que he nombrado llevan a sus espaldas más de 30 años de giras internacionales, conciertos, grabaciones (el Alban Berg ha grabado unos 100 discos, el Borodin unos 70). El cuarteto Belcea, en cambio,  “solo” se fundó en 1994, “solo” ha grabado 11 discos con uno de los mejores sellos discográficos de clásica, la casa EMI, “solo” ha ganado unos cuantos concursos internacionales de música de cámara… Desde luego, lo que si es seguro es que son de lo mejor en cuanto a cuartetos que trabajan regularmente en la actualidad (el cuarteto Alban Berg se deshizo en 2008, y el Borodin, aunque activo, no es ni una sombra de lo que fue en los años 60-70).

El cuarteto toma su nombre del apellido del primer violín, la rumana Corina Belcea-Fisher (a ver si alguien coge la idea y tengo un Cuarteto Roig, o un Cuarteto Romaguera, o un Cuarteto Rubio jejeje). Los otros tres miembros son una inglesa, un polaco y un francés. Un cuarteto totalmente europeo, que se formó cuando sus miembros estudiaban en el Royal College of Music de Londres, y que ha ganado una tremenda reputación en poco tiempo. ¿Os imagináis que un cuarteto de los que hemos formado este año os conocéis, os va bien en la música y decidís dedicar vuestra vida a dar conciertos? Pues así empezo el Belcea Quartet, como el cuarteto de una clase de Música de Cámara de un Conservatorio…

Bueno, como una imagen vale más que mil palabras, aquí los tenéis, tocando una de las obras que tendremos la ocasión de ver, el quinteto con 2 cellos de Franz Schubert, que grabaron este mismo 2009 y que ya está en Spotify (el enlace os lo doy abajo). El “abuelet” que toca como segundo cello, es nada más y nada menos que Valentin Erben, el cellista del cuarteto Alban Berg desde su fundación hasta que se deshizo en 2008.

http://www.belceaquartet.com/videos-flv/schubert-quintet-quartet-11-2009/belcea-quartet-schubert-quintet-music-only-11-2009.html

Y el enlace al Disco completo en Spotify:

Belcea Quartet – Schubert: String Quintet, Quartet in G, Quartet in D minor

En el próximo capítulo, hablaremos de lo que tocarán en Valencia. Por cierto, echadle un vistazo a su página web, donde hay más vídeos, sus curricula, las grabaciones que han hecho y su calendario de conciertos (flipa con el calendario, en un trimestre tienen ¡35! conciertos yendo de acá para allá, desde Canadá hasta Valencia, Roma, París, Londres, Copenhague, etc…). Cuando oigamos el concierto del Palau, ya habrán hecho ese mismo programa 7 veces en las 2 semanas anteriores. Esa es la vida de un concertista internacional…

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10.000 horas

Ese es el número.

Al menos para el periodista y escritor Malcolm Gladwell, que ha publicado un libro llamado Outliers (hay traducción en español: Los fueras de serie). Su tesis es que para conseguir la “expertise” (habilidad, dominio, ser experto) en cualquier materia, son necesarias 10.000 horas de práctica en ella: si quieres aprender inglés, le has de dedicar 10.000 horas de tu vida y lo hablarás. Si quieres tocar el (ponga aquí su instrumento), y poder dominarlo hasta vivir de él (o no… esa es tu elección), necesitas 10.000 horas de estudio.

Eso, haciendo cálculos viene a ser lo siguiente: si estudias una hora al día, todos (repito, TODOS) los días del año, en 27 años y medio habrás cumplido tus 10.000. Si estudias 2 horas al día, en 13 años estarás arreglado. Si estudias 3 horas al día, en 9 años lo conseguirás. Si son 4 horas, en menos de 7 años. Puede parecer mucho, pero pensad en vuestra (corta) vida. Si empezáis a estudiar 3 horas de vuestro instrumento a los 10 años, a los 19 (pon a los 21, si dejas de estudiar domingos y fiestas) ya seríais expertos. Y tres horas pueden parecer una montaña, pero con voluntad no son difíciles de sacar. Seguro que lleváis (llevamos) más de 10.000 horas de televisión detrás de vosotros.

Shinichi Suzuki, el creador del método que lleva su nombre, insistía (mucho antes de existir el libro de Gladwell) a los profesores que se formaban en el método que tocaran 10.000 veces Quan les oques van al camp, sabiendo que eran profesores, con sus carreras acabadas. A este respecto, os cuento una anécdota sacada del interesante blog de Laurie Niles, la fundadora del portal violinist.com.

La anécdota se refiere a una profesora que fue a estudiar con Suzuki a Japón en los años 70. Cuando llegó, Suzuki le preguntó: “Tocar el violín es fácil, ¿verdad?”. Su respuesta fue: “no, tocar el violín no es nada fácil”. Ella había sido estudiante de una escuela americana muy importante, y su vida no había sido precisamente fácil hasta entonces. No, definitivamente tocar el violín no era fácil. Suzuki no dijo nada, pero al verle tocar , le recomendó que hiciera 10.000 repeticiones de un movimiento que Suzuki llama “las aspas del molino”. Es un movimiento que sirve para controlar que sabemos poner el arco sobre la cuerda. Al cabo de un año estudiando con él, Suzuki le volvió a plantear la misma pregunta: El violín es fácil, ¿verdad?. Por aquella época, ella estaba empezando a considerar que fuera verdad lo que decía Suzuki, pero aún tenía dudas. Suzuki notó esas dudas y no dijo nada. Entre tanto, continuó con la rutina casi Zen de hacer los círculos con el arco todos los días, hasta llegar a 10.000. Cuando llegó a 10.000 comprobó que la punta del arco aún temblaba, y tuvo que hacer 10.000 más. No fue hasta unos pocos años después, cuando Suzuki le volvió a hacer la pregunta, y ella contestó con confianza: Sí, ¡el violín es fácil!.

¿Qué os parece todo esto? ¿Tendréis la paciencia de llegar hasta las 10.000 horas? ¿Cuántas horas creéis que lleváis ya?

 

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1. Arcangelo Corelli: Sonata Op. 5 nº 12 “La Follia”…

(…o de como Corelli se volvió loco).

Arcangelo Corelli

Arcangelo Corelli

Bueno, abrochaos los cinturones, porque comienza el viaje. No es que la música de Cámara comience en el Barroco, pero dado que vosotros tocáis instrumentos y no cantáis, para vosotros, casi es como si el viaje comenzara en esta parada.

Estamos en Roma, en el año 1700 (empezamos con fecha redonda). Arcangelo Corelli, un violinista que llegó de Bologna y que fue poco a poco ganando fama como intérprete en la Roma de los grandes mecenas, era el primer violín de la orquesta del cardenal Ottoboni, sobrino del Papa Alejandro VIII, que vivía en el Palazzo della Cancelleria (que si habéis estudiado historia del arte seguro os sonará. Una chabolita, la casa de Corelli, aunque él estaba allí como sirviente). Los cardenales romanos rivalizaban en mostrar su poder con conciertos privados llamados Accademie (en honor a la Akademos platónica, que muchos también habréis estudiado o estudiaréis). En el palacio de la cancillería, estas academias-conciertos solían ser los lunes por la tarde. Aquí seguramente es donde se estrenaría la obra que hoy vamos a conocer, la sonata Op. 5 nº 12, que en realidad no es más que una serie de variaciones sobre “La follia”, un tema del que hablaré más tarde.

Formas camerísticas del barroco.

Esencialmente, y para no liaros, la forma más habitual de la música de cámara en la época barroca es la sonata.

Lo primero es aclarar la terminología: en el Barroco sonata solo quiere decir lo que quiere decir, o sea, música para ser tocada (en oposición a cantata, que sería la música para ser cantada). Generalizando todavía más, música puramente instrumental. Nada tiene que ver una sonata de Mozart, o la forma sonata que estudiáis en Análisis, con las sonatas de Corelli. De hecho, muchas veces a las sonatas se les llama sinfonias, o tocattas, o invenciones. Aún no había habido una estandarización de términos.

Definición de Sonata:

Obra instrumental común en la época barroca, usualmente dividida en 3 o 4 movimientos y compuesta para uno o varios instrumentos melódicos y un basso continuo (tocado por dos músicos, un instrumento polifónico y uno melódico de tesitura grave). Según la cantidad de instrumentos melódicos que toquen, podemos distinguir la sonata a solo (la más común, llamada simplemente sonata), con un  solo instrumento solista, o la sonata en trio o triosonata, que tenía dos instrumentos melódicos solistas. También había sonatas a 3, a 4, a 5, etc. pero eran menos comunes.

Corelli, que como compositor del cardenal, tenía en cierta medida la obligación de componer música para las accademie, compuso un grupo de doce sonatas que llevaron el numero de Op. 5 (en la época era una moda componer obras en grupos de seis o doce, así se compusieron grandes obras como los seis conciertos de Brandeburgo de Bach, o los 12 conciertos de l’Estro Armonico de Vivaldi, o las 12 sinfonías de Londres de Haydn). Estas sonatas, que fueron dedicadas a la Princesa Sofía Carlota de Brandenburgo (muchos nobles europeos vivían en Roma dada su importancia como sede papal, por ejemplo la primera patrona romana de Corelli, la reina Cristina de Suecia), fueron el mayor éxito editorial de la historia de la música hasta que llegó un tal Haydn casi cien años después y se hizo famoso por toda Europa. Nada menos que 42 ediciones de esta obra se conservan en Europa entre 1700 y 1800, en una época en la que publicar (y más, publicar música) era una cosa carísima que nadie podía permitirse si no iba a ser mínimamente rentable. De hecho, Corelli es el primer compositor en la historia de la música famoso solamente por sus composiciones instrumentales y no operísticas y el primero en producir obras que se consideraron como “clásicos” y que se seguirían tocando y estudiando mucho después de su muerte y de que su estilo quedara pasado de moda.

De estas 12 sonatas, 6 son da camera, y 6 da chiesa, una distinción que en principio afectaba al lugar donde iban a ser interpretadas, si en la iglesia (chiesa en italiano) como parte de un servicio religioso, o en la camera, o sea la cámara palaciega, en concierto. Esta distinción quedó prácticamente borrada en la época de Corelli, y por eso no la voy a explicar demasiado. Por señalar algunas diferencias, las sonatas da camera tenían movimientos con nombres de danzas (giga, gavota, corrente, etc.) y las sonatas da chiesa no (aunque por dentro dichos movimientos fueran claramente de danza). Además, Corelli da a las sonatas da chiesa un carácter claramente más virtuosístico que a las da camera. Pero siempre con excepciones, como nuestra invitada de hoy, que estando en el grupo de sonatas da camera, constituye un ejemplo de gran virtuosismo para la época.

Normalmente las sonatas corellianas tienen 4 movimientos, con alternancia lento-rápido-lento-rápido. En las sonatas Op. 5 las 6 primeras, las que son da chiesa, tienen cinco movimientos, intercalando una fuga entre los 4 movimientos canónicos. En cambio las 6 finales, tienen todas 4 movimentos con las danzas típicas de la suite barroca: allemanda-corrente-sarabanda-giga, aunque hay excepciones. La sonata número 12, La Follia, en cambio, es excepcional tanto formalmente como por número de movimientos. Ahora (por fin) nos ocupamos de ella.

La folía, una locura ibérica.

La folía (follia significa locura en italiano) no es una sonata como las demás. Sólo tiene un movimiento y en realidad, es un tema con variaciones sobre una melodía que se conocía en Europa desde el siglo XIV, y que por lo que se ve, tiene sus raíces en Portugal. También se ha dicho que era de procedencia española, ya que el ritmo que tiene recuerda al de una sarabanda, que era una danza de origen español. Aquí tenéis el tema, tal y como Corelli lo utiliza:

folia original

Este tema de 16 compases (8+8) está ligado a una progresión armónica que se conocía en Europa desde que Lully utilizó el tema en sus Folies d’Espagne. La progresión es (hablando en Re menor)

Re m / La7 / Re m / Do / Fa / Do / Re m / La7

Re m / La7 / Re m / Do / Fa / Do / Re La7 / Re m

Este ostinato armónico (este tipo de ostinatos se conocían en el Barroco como bajos de Chacona o Passacaglia) da pie a hacer mil ornamentaciones sobre él. Corelli presenta 23 variaciones en todos los estilos, en varios compases diferentes y con todas las argucias técnicas posibles en la época.

En el excepcional sitio web www.folias.nl (una página de internet exclusivamente dedicada al tema) se hace un inventario de todos los compositores que utilizan el tema para componer obras, de todas las épocas (desde Bach a Rachmaninov), y un original mapa interactivo con las apariciones del tema de la folía en Europa, para que veáis la difusión tan increible que llegó a tener. El tema es tan famoso, y tan importante para la historia de la música, que puede que lo pregunte y me lo tengáis que cantar o escribir.

Interpretaciones que hay que oír.

Jordi Savall ha dedicado 2 discos a darnos a conocer las variaciones sobre la folía que escribieron muchos compositores. De hecho, los estudiosos hablan de una folía temprana (hasta que Lully publica sus Folies d’Espagne, donde se fija la progresión armónica) y una folía tardía, desde Lully en adelante, donde incluiríamos a Corelli. En el primer disco, es donde podemos encontrar la Follía de Corelli, concretamente aquí. En el segundo disco encontramos arreglos menos conocidos de la misma melodía.

También tenemos en Spotify la versión de las 12 sonatas de Corelli (con Follia incluida) de Ottavio Dantone y su Accademia Bizantina, aquí.

En cuanto a los vídeos, de lo que hay en YouTube, me quedaría con éste (ojo que está en dos partes)

En este video podéis ver cómo se tocarían estas sonatas en la época, con un violín solista y hasta ¡4 personas! haciendo el acompañamiento, un clave, una guitarra, laúd o tiorba, y un violoncello (la inclusión del violone o contrabajo me parece un poco excesiva, pero es perfectamente posible).

Deberes.

Debéis escuchar las tres versiones que os he propuesto (las dos de Spotify y la del YouTube) y decirme en los comentarios cual os gusta más y por qué. Aquí tenéis los links, para que no haya pérdidas.

Jordi Savall

Stefano Montanari y Ottavio Dantone (Accademia Bizantina). El enlace es a todo el disco, después tenéis que buscar la sonata nº 12, que es la última.

Accademia degli Astrusi (YouTube, parte 1)

Accademia degli Astrusi (YouTube, parte 2)

Más información sobre el tema

Partituras de las sonatas (incluida Follia): aquí tenéis dos versiones, una edición de 1789 londinense, y la típica de las partituras Dover.

Otras folías importantes:

La de Vivaldi (versión triosonata, para dos violines y continuo). Interpreta el grupo inglés Florilegium

La de Lully (Folies d’Espagne, para orquesta) versión de Musica Antiqua Köln, dirige Reinhard Goebel

Improvisations sur les Folies d’Espagne, de Marin Marais. Toca Jordi Savall. Esta obra sale en la película Tous les matins du monde (Todas las mañanas del mundo), película que os recomiendo.

La Folía también se ha utilizado como banda sonora de más películas, por ejemplo Vangelis la utilizó en la peli 1492, la conquista del paraíso.

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Concierto en La Beneficència

Esto es una noticia breve. Si os interesa, mañana domingo (hoy) a las 19.30, tocaré con uno de los grupos en los que suelo tocar, La Dispersione, en el Centre cultural de La Beneficència, en Valencia. Tocamos una primera parte de música de cámara de Telemann y una segunda parte de conciertos del barroco italiano (Mancini, Valentini). La entrada es gratuita, pero a estos conciertos hay que ir pronto porque la sala (preciosa y con muy buena acústica) no es muy grande, y se suelen llenar.

Deseadme suerte, que tengo un papelón en una de las obras…

Bona nit

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