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4. W. A. Mozart: Quinteto para clarinete en La M, K. 581

(…o el valor de la amistad)

Iaio Mariner (prueba)

Mozart no estaba precisamente en una buena situación económica en 1789, aunque ni mucho menos al borde de la miseria como se le ha querido pintar por parte de una señora que se hace llamar Ministra de Cultura para justificar la existencia de la SGAE, menos mal que las personas inteligentes no nos creemos todo lo que nos dicen (gracias Massimo). Su mujer estaba enferma y necesitaba constantes cuidados y vivir en un balneario, lo cual costaba mucho dinero. Los encargos escaseaban y su música era cada vez más incomprendida por sus contemporáneos. Y entonces vinieron los verdaderos amigos a ayudar, como pasa tantas veces en la vida.

Anton Stadler (1753-1812)

Anton Stadler era uno de los mejores amigos de Mozart, compañero de logia masónica (Mozart ingresó en la Francmasonería, a instancias del propio Stadler, en 1784) y clarinetista en la corte. Estaba considerado como el mejor intérprete de clarinete de su tiempo (el clarinete era un instrumento bastante joven, apenas había empezado a utilizarse en la música clásica), y fue él quien, con idea de ampliar el repertorio disponible para el instrumento, encargó a Mozart un quinteto con clarinete, y posteriormente un concierto, el concierto para clarinete en La M K. 621 que tocásteis el año pasado con la orquesta y Sergio Rodrigo.

Mozart se apasionó por el clarinete desde el principio (también ayudaba que su amigo fuera un gran intérprete) y fue un instrumento que tuvo para él una clara relación con la Masonería. Por ejemplo, el numero tres, que es muy importante dentro de la simbología masónica, aplicado a las tonalidades, nos da las de La M (3 sostenidos) y Mib M (3 bemoles), justo las tonalidades a las que mejor se adapta el clarinete, y en las cuales compuso todas las obras con este instrumento. El quinteto de hoy, en La M, el concierto en La M y el trío “Kegesltatt” K. 498 en Mib M.

Durante el final de su vida, Mozart utilizó el clarinete en varios momentos señalados de sus obras. En las músicas que escribió para la lógia masónica, casi siempre tenemos presencia del clarinete. Las óperas La Flauta Mágica y La Clemenza di Tito están llenas de intervenciones importantes del instrumento, y finalmente, en su propio Requiem, que instrumenta para 3 corni di bassetto (el corno di bassetto es, en esencia, un clarinete con una extensión que le permite llegar una tercera más grave que el clarinete normal, y que era el instrumento que Stadler tocaba).

Cinco son multitud (o no)

La elección por parte de Stadler/Mozart de un cuarteto más un clarinete nos indica lo de moda que estaba la forma cuarteto de cuerda en la Austria de finales del XVIII, y es una tendencia no sólo de Mozart, sino de todos los compositores de la época: crear obras para cuarteto más otro instrumento. Ahora bien, es importante señalar que hubo dos aproximaciones al quinteto: pensar en el quinteto como un concierto para instrumento solista más el cuarteto como acompañante (quinteto como música concertística), o integrar al instrumento extra como uno más en el tejido en plan de igualdad con los otros cuatro (quinteto como música de cámara). Son muy diferentes las obras de un tipo y del otro. No tenéis más que comparar el quinteto que hoy nos ocupa con el quinteto de Weber (Weber, el del concertino que tocásteis el otro día. Era primo de Constanze, la mujer de Mozart). Las comparaciones son odiosas, independientemente del talento de cada compositor.

Otras formaciones de quinteto que se han hecho importantes en la historia de la música de cámara son (de todos os doy el enlace Spotify, por si los queréis escuchar):

  • El quinteto con dos violas (cuarteto + otra viola): Mozart escribió 6, todos ellos geniales (de las mejores obras de Mozart, y casi desconocidos). Beethoven, 2. Mendelssohn, 2 y Brahms otros 2, por citar sólo los más grandes.
  • El quinteto con dos cellos (cuarteto + otro cello): El representante más genial de esta categoría es el quinteto de Schubert que oímos en el Palau de la Música al cuarteto Belcea, pero también Boccherini escribió unos cuantos (nada, sólo 110), aunque éstos son más del género “concierto para cello y cuarteto de cuerda”.
  • El quinteto con clarinete, nuestra estrella invitada del día de hoy, que nació con Mozart y tuvo una descendencia numerosa en Weber, Brahms y Hindemith.
  • El quinteto con piano, que aunque no fue usado por los clásicos, tuvo mucho éxito en el Romanticismo, a partir de Brahms y Schumann, y con grandes obras como el de Shostakovich. Aquí podríamos meter también el quinteto de la Trucha de Schubert, aunque no es exactamente para cuarteto de cuerda + piano.

El quinteto

El quinteto para clarinete de Mozart es una obra exquisita, simple y a la vez intrincada, de una belleza sobrenatural desde que empieza la primera melodía. Tiene, como cualquier cuarteto de cuerda de la época (véase post anterior sobre Haydn) cuatro movimentos.

  • El primer movimiento, en forma allegro de sonata, tiene un desarrollo con notas virtuosísticas para el clarinete, pero nunca deja de ser una obra de cámara para pasarse al otro lado, al del concierto + cuarteto.
  • El segundo movimiento es muy parecido en carácter al tempo lento del concierto para clarinete de Mozart, y es una de las músicas más bellas del mundo. No digo más (ni menos).
  • El tercer movimiento es un minueto que, de manera inusual, tiene 2 trios, uno sólo para la cuerda, y otro para el clarinete, donde la cuerda acompaña.
  • El cuarto movimiento es un tema con variaciones muy alegre, con variaciones y una coda bastante virtuosas para el instrumento, pero sin perder la elegancia en ningún momento. La tercera variación prescinde del clarinete y le da protagonismo a su prima la viola (misma tesitura, timbre similar salvando las distancias. De hecho, muchos de los quintetos con clarinete tienen versión para viola. Ver más abajo, en versiones).

Partituras y grabaciones

Como siempre, tenéis las partituras, tanto general como particellas, en la IMSLP, en este enlace.

En cuanto a grabaciones, esta es una de las obras más grabadas de la Historia de la Música. De hecho en Spotify he encontrado nada más y nada menos que ¡¡¡23!!! versiones diferentes. Evidentemente tenemos de todos los tipos, con instrumentos originales (la del Cuarteto Mosaiques y la de L’Archibudelli), en versión para viola de la parte de clarinete (con Lars Anders Tomter a la viola solista), una versión con corno di bassetto, versiones históricas como la del mítico clarinetista de jazz Benny Goodman, etc. Para facilitaros la búsqueda he creado una lista de reproducción con todas las versiones. Aquí la tenéis:

Quinteto Clarinete Mozart

Vuestros deberes serán coger dos de estas 23 versiones, escucharlas con detenimiento y compararlas entre ellas. Cuál os gusta más, por qué, maneras de tocar, tempos, articulaciones, sonido, etc… Lo que queráis contarme. Cuanto más se diferencien entre ellas, más fácil tendréis hacer vuestro comentario.

En Youtube, desgraciadamente, no he encontrado ninguna versión interesante que no sean sólo audio, y para eso ya tenéis Spotify. Pero por si acaso alguien no tiene Spotify, las dos versiones más interesantes que he visto (en realidad debería decir que he oído) son las del Cuarteto Vertavo que ya tenéis en Spotify y la del Kuijken String Quartet + Lorenzo Coppola. Aquí las tenéis (pongo solo el primer movimiento, el resto os salen como sugerencias al final):

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Categorías:Uncategorized
  1. 25 marzo 2010 a las 18:25 | #1

    Hola Enrique,
    gracias por la mención, pero sobre todo por esta grandiosa entrada, cargada de informaciones y enlaces interesantes a audiciones y partituras.
    Un abrazo

  2. Belén
    8 abril 2010 a las 14:28 | #2

    La verdad es que es una obra encantadora, y que sí que marcó realmente un antes y un después en la historia de la música de cámara. Para empezar, nunca se había llevado nunca antes esta combinación: cuarteto de cuerda + clarinete. La participación del clarinete delata la admiración y la relación que el compositor tenía con este instrumento. Y cierto es que marcó , porque más tarde, incluso en el Romanticismo, una época más olvidada para la música de cámara, Brahms dejó sus dos quintetos con clarinete, también increíbles y repletos de la gran fuerza que caracteriza al compositor.

    De las grabaciones que he escuchado en el Spotify, veo muy acertada la del cuarteto Vertavo. El clarinetista tiene un sonido muy “Mozartiano”, y con él sale a la luz la explotación tímbrica y sonora que Mozart quiso darle a este instrumento. En definitiva, la interpretación de este Quinteto creo que cumple con todos los requisitos estilísticos que el periodo exige.

    El segundo tiempo, mi favorito, me recuerda muchísimo, al segundo tiempo del concierto para clarinete en La Mayor. Supongo, que Mozart tanto en el quinteto como en el concierto querría destacar la capacidad del clarinete y de su amigo Stadler, para hacer cantábiles, y temas muy melódicos.

    Una pregunta, Enrique,¿ puede ser que el tema de último tiempo (tema con variaciones,) venga, o se inspire en otra obra del propio Mozart o de Haydn? Juraría que he escuchado esa melodía antes, no sé si en forma de Sinfonía, o de sonata para piano…pero me resulta muy familiar.

    Por cierto, en el blog se ha hablado del número tres, y de la importancia que este número tenía como símbolo masónico. Como dato de curiosidad, recordar que el número tres también es explotado por Mozart en la Flauta Mágica. Los tres primeros acordes de la obertura, las tres puertas que salen en escena y que representan los ideales masónicos, las tres hadas… La ópera está repleta de símbolos masónicos, y ha sido toda una sorpresa la anécdota de las tonalidades del quinteto y del concierto y de la relación de éstas con la simbología masónica.
    De los quintetos posteriores al de Mozart que se han mencionado, tengo especial cariño a dos de ellos. Primero, el op. 115 de Brahms, que me parece que también es una de las grandes obras de la historia de la música de cámara. En su época tuvo mucho éxito. En el estreno, tuvieron que tocar el segundo tiempo otra vez, y más tarde se publicaron versiones del quinteto para ser tocado por piano a cuatro manos, en forma de sonata para violín y piano, y por supuesto también para clarinete y piano.

    El otro quinteto, se trata de mi quinteto favorito “La trucha “de Schubert. Esta obra, aunque se trata de quinteto de cuerda + piano, la cuerda no tiene la formación clásica de 2 violines, viola y cello. En este caso, Schubert suprime un violín y añade el contrabajo, de forma que, aparece toda la familia de la cuerda frotada. El tema del tercer movimiento, que se trata, como en el caso de Mozart, un tema con variaciones, proviene de uno de los lieder más famosos de Schubert, llamado Die Forelle (La trucha), De ahí, proviene el nombre del famoso quinteto.

    PD: bueno, Enrique, si sabes algo de lo que te he preguntado ya me dices, aunque igual, me he confundifo, no séría nada raro

    un saludo

    Belén

  3. Enrique
    9 abril 2010 a las 09:58 | #3

    Belén, gracias por el comentario tan interesante y lleno de referencias. Imagino que la música que te suena parecida al cuarto movimiento es esta:

    Se trata del rondó de la sonata K. 545, también llamada sonata facile, que comparte las terceras descendentes del principio con el cuarto tiempo del quinteto.

    Respecto a lo que dices, lo único que me chirría un poco es eso que pones de “incluso en el Romanticismo, una época más olvidada para la música de cámara”. No sé si te refieres a la Música de Cámara con clarinete o a la Música de Cámara en general. Desde luego, el Romanticismo es una época en la cual se produjeron muchas de las cumbres de la historia de la Música de Cámara. Lo que pasa es que hubo una transformación en la esencia misma de la música de cámara, de la cual os hablaré en el próximo capítulo. Pero decir que el romanticismo es una época olvidada para la música de cámara es un poco excesivo. De todas maneras, tus reflexiones sobre el quinteto de Brahms y el quinteto la Trucha me han encantado. Gracias.

  4. Belén
    9 abril 2010 a las 21:57 | #4

    Exacto. Esta era la obra que tenía en mente cada vez que escuchaba el quinteto.Gracias.

    Y por lo de “olvidada durante el Romanticismo” rectifico. He sido exagerada en la afirmación. Lo que quería decir es que durante el Romanticismo, las grandes formas como la Sinfonía se convirtieron en protagonistas de la época, y fueron llevadas al límite, y que muchos de los compositores románticos y post-románticos como Berlioz, Bruckner, Mahler,.. se dedicaron plenamente a las grandes formas, y explotaron la Sinfonía. En cambio, compositores “más clásicos” dentro del periodo Romántico como Schubert, o Brahms, que también escribieron Sinfonías (de hecho las Sinfonías de Brahms se consideran unas de las mejores) , también escribieron para música de cámara (considerada una forma más íntima y no tan monumental como la Sinfonía Romántica) . Pero es cierto que durante el Romanticismo, la música de cámara adquiere un nuevo estilo, y va evolucionando de manera muy rica.

    Por eso, repito, rectifico mi afirmación tan radical, y espero que ahora lo haya explicado mejor, espero =)

  5. Ranieri
    10 abril 2010 a las 23:12 | #5

    Estimado Señor, agradecido por la mencion que de el Clarinete hace y mas aun; el destacar la predileccion que por el Instrumento Mozart sentia….

    Sin embargo debo hacer una aclaracion en lo referente a la denominacion Corno Di Bassetto – Clarinete Di Bassetto. Pudiendo considerar a este (Clarinete Di Bassetto) un Corno tambien, pero afinado en LA, lo cierto es que el Corno Di Bassetto como tal es un Clarinete Tenor afinado en FA (en la actualidad) el cual logra una extension desde UNA QUINTA por debajo del RE grave (lease MI)hasta el FA sobre agudo (Lease SOL) del Clarinete Soprano en Bb. El Clarinete Di Bassetto en cambio es un Clarinete Soprano afinado en LA con una extension de una tercera mas grave que el Instrumento en LA convencional.

    Hay que mencionar tambien que tanto Anton como su Hermano Johann eran interpretes de ambos Instrumentos…

    Muy agradecido…. estimado señor.

    ( ya esperaba yo que Carl Maria fuese Familiar de Aloysia y Stanzi)

    Ranieri

  6. Diana
    11 abril 2010 a las 17:46 | #6

    Este curso estudiamos en Historia de la Música los orígenes y difusión de la masonería, y vimos su reflejo en Mozart (el simbolismo en La Flauta Mágica, por ejemplo, con el número 3). Siempre he pensado que la masonería está envuelta en un halo de esoterismo místico-simbólico (véase P.D.1). y después de leer el artículo de El País (el que tiene más comas que vocales), sigue llamándome la atención la pátina de misterio y secretismo en que se envuelve a los miembros de las logias. La verdad es que sigo sin tener demasiada idea sobre el cometido de la masonería pese a lo que haya podido estudiar en clase o leer motu proprio, y por ello no me atrevo a emitir una opinión sólida. Pero me parece que tiene un trasfondo bastante interesante, ¿no? Que los valores defendidos son muy admirables (libertad, fraternidad…pero, ouch! misoginia…megapatinazo masónico).

    En cuanto a los deberes, a mí me cuesta mucho contrastar versiones de una misma obra. Quizá esto sea una funesta consecuencia del uso del CD… hasta que no puse un Spotify en mi vida no escuchaba 23 versiones de una misma obra y claro, tengo algo atrofiado el sentido crítico… Bueno, y de entre estas 23, ¿cuáles he elegido? Pues a decir verdad me he dejado llevar por criterios más bien poco científicos. Evidentemente he escogido L’Archibudelli, porqué un cuarteto con un nombre tan fantástico merece todos mis respetos (véase P.D.2). Y con respecto a la otra versión, había escogido a Sabine Meyer, pero al ver a Benny Goodman he cambiado de parecer (quizá Woody Allen habría hecho lo mismo jaj). Al final me he tirado a lo fácil y me he quedado con la grabación con viola de Lars Anders Tomter.

    Empecemos…Hablando de lo general a lo concreto, creo que la interpretación de L’Archibudelli es más fiel a la época. Quizá sea por los instrumentos originales, que le dan una pátina de clasicismo (la afinación es distinta, la sonoridad es diferente (en la versión con viola es mayor)…). Los dos grupos hacen bastantes matices, pero la dinámica a veces es más exagerada en la grabación de L.A.Tomter (hay algunas veces que en vez de hacer respiraciones hiperventilan…) Bueno, y como mi visión holística de la música no da para más (qué triste, después de 10 años en el coserv sólo me da para 4 o 5 líneas), creo que destacaré aquellas cosas concretas que me llamen la atención de cada movimiento.

    En el primero, ambos cuartetos hacen las dos repeticiones, cosa que no ocurre con el de Goodman, y lo llevan a un tempo bastante parecido, quizá L’Archibudelli un pelín más rápido. En el desarrollo, (minuto 5+o- para las dos) me gusta más la versión con clarinete. Las imitaciones que se engarzan por el compás 89 son muy chulas por la sensación de continuidad que hay en ese momento. Creo que los sf al principio de cada compás (min. 5 y medio +o- en ambas versiones) los marcan los dos grupos, pero en la versión de L’Archibudelli está como más claro y limpio, más ligero, se aprecia mejor la escalerita y parece un solo instrumento. En la versión de viola se mezclan más las voces y no queda tan diferenciado, sólo se aprecian bien los sf del primer violín… Y, en general, hay algunos sf que me parece que podrían ser más amables. Pero luego la parte que es más cantabile (compases 43, 148… (1min y poco y 7’ +o-)) me gusta como frasea la viola (y como la hace Goodman).

    El segundo movimiento es muy bonito. Es de escuchar en ipod, no en spotify. Tan melódico, tan cantabile… Leí unas palabras de Vallejo-Nájera en agradecimiento a Mozart, porqué, decía, le había hecho pasar los mejores momentos de su vida. Pues seguro que cada vez que escuchaba el segundo movimiento de este quinteto decía “Gracias”.

    En cuanto al tercer movimiento, la versión con viola lo lleva más rápido. ¿Qué velocidad es mejor? Pues no he intentado bailarlo, pero creo que las reverencias salen más estilosas a la velocidad a la que lo lleva L’Archibudelli. Me gusta de esta versión que está más equilibrada, que destaca algunos detalles que en la otra no se aprecian tanto. Por ejemplo, en el tercer mov., en la parte B del minueto el “mi re# mi re# mi” que suena como 9 veces casi seguidas se aprecia con más continuidad en la versión de clarinete que en la otra, que suena como más hinchado.

    “El cuarto movimiento es un tema con variaciones muy alegre”. Cuando lo escuché me pasó lo mismo que a Belén, me daba la sensación de que ya lo había oído antes… Estuve pensando y me acordé de que lo estuvimos viendo en análisis a principio de curso. Busqué la partitura (y sorprendentemente, pese al caos inherente a mi personita, la encontré!) pero no tenía apuntado de qué se trataba, así que le pregunté a Pedro (esto fue antes de pascua…qué lejos queda!) y me dijo que eran unas variaciones para piano de Mozart (KV Anh. 37), y que no le sonaba haber oído nada acerca de la relación con el quinteto. Te dejo el link de spotify de las dos versiones que he encontrado (no hace falta que las compares jaj): http://open.spotify.com/track/4m0gjjhQdd89YdfGHNkoIm http://open.spotify.com/track/2j66UTIhD5wq3HySz8nX0v . Es igual que el IV mov, ¿no? (Por cierto, el rondó de la sonata K 545 también lo hemos estudiado en análisis, igual es por eso que me suena tantísimo jj).

    En fin, como ya he dicho, creo que la versión de L’Archibudelli se adecua más al espíritu clásico que la versión con viola. No me disgusta la versión de Tomter, pero no deja de ser un quinteto para clarinete, por mucho que se parezcan en tesitura y timbre ambos instrumentos. Quizá eso suene a conservadurismo, pero es evidente que un instrumento de cuerda frotada y otro de viento madera pueden producir efectos muy diferentes, y Mozart, en pleno apogeo de su Clarinet’s Masonic Fever pensó en que iba a ser interpretado por Stadler… De todas maneras, para ser un poco masónica en términos de igualdad interinstrumental, decir que el quinteto para dos violas en Do M de Mozart (K. 515) me gusta muchísimo. Seguro que Vallejo-Nágera (¿o Nájera?) también daba las gracias cuando escuchaba el primer tiempo!jaja

    ¡Y hasta aquí mi comparación churrera!

    P.D.1: CoMo UNa SeCTa: CON ReUNiONEs, PErSONaS-ArTiSTaS InTeLiGeNTeS PaRa HAcEr EsPIrITiSMo Y CáBaLa… (y acrósticos, claro xD). (Cobalto-Molibdeno Uranio-Sodio Selenio-Carbono…) aunque creo que me equivocaba… esos son los metacrósticos de tu secta, no los masones!!

    P.D.2: Ése nombre es incluso mejor que mi propuesta de llamarnos “Mandonguilla String Quartet”. Mi falta de poliglotismo (que no es una enfermedad relacionada con las ganas de comer) me ha llevado a buscar la traducción, aunque eso de “budelli” era sospechoso visceralmente hablando, y con lo de “archi” no había que pensar mucho para darse cuenta de que, o bien se estaba refiriendo a Artie Ziff o a algo relacionado con “arco”… finalmente (y muy a mi pesar) ganó lo del arco, y vi que l’Archibudelli significa “bow and gut strings”.

  7. Diana
    11 abril 2010 a las 17:52 | #7

    P.D.3: Está visto que no tengo gracia para poner hipervínculos… http://bit.ly/drxYIp
    http://bit.ly/dxbXNK
    (ahora sí, puedes borrar el anterior…es reincidir en mi cibertorpeza!)

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